Recordar: Del
Latín ‘re-cordis’, volver a pasar por el corazón.
Dicen que de ese
término derivó al Castellano el verbo acordarse, “tener
memoria de algo”, “despertar”.
Y hoy nos
ayudamos de los latines para hacernos más fuertes, para despertarnos
de los sentimientos tristes, para revisar nuestras vivencias y
buscarles el lugar del cariño y de la memoria donde siempre estarán
Maribel y Francis. Así como para volver a pasar por nuestros
corazones el sentimiento de alegría, el agradecimiento a la vida por
haberlos conocido y que formaran con nosotros este mundillo de tizas
y pizarras con los ojos puestos en el futuro de un mundo mejor.
Si tuviéramos
que hacer de ellos una mínima semblanza, el departamento de Lengua y
Literatura se quedaría sin palabras, sin metáforas y hasta sin
diccionarios. Así, se quedarán en la memoria como excelentes
profesionales y extraordinarias personas. Se quedarán en el recuerdo
por lo que fueron y lo que hicieron. Y echando mano del Departamento
de Religión, añadimos una frase prestada: “Por mis hechos me
conoceréis”. Nosotros hemos tenido el placer de conocerlos y
compartir –unos más que otros- un montón de cursos en “El Isabel de
España”.
Maribel era un
ser exquisito, amante de las Letras, enamorada de la poesía,
emprendedora incansable que, con la templanza que la caracterizaba,
era capaz de poner en marcha maravillosas actividades
complementarias y extraescolares. Ella era el sabio filtro de la
exaltación de los alumnos en los ensayos y del nerviosismo de los
profesores que estuvieran a su alrededor. (¿Verdad Juani?).
Francis era un
ser riguroso, correcto en las mínimas cosas, esmerado en todos sus
trabajos que tanto nos han ayudado al resto del profesorado y a la
gestión del centro. Su laboratorio de informática ya era parte de su
bata blanca y con su cadenciosa voz nos “metió” a todos en el manejo
de las maquinitas, Medusa, y demás entuertos que supo hacernos
fácil.
¿De qué planeta
nos vienen las personas buenas?
Si acaso pudiera
el Departamento de Geografía e Historia investigar y localizar la
longitud y latitud de los sentimientos, seguramente no estaríamos
aquí trazando el mapa de nuestros días.
El Departamento
de Matemáticas y el de Física y Química convertirían los logaritmos
en abrazos y la química en emociones. Y seguramente tampoco
estaríamos aquí cumpliendo horarios.
La Rama
Sanitaria nos habría solucionado la salud del alma y con el cuerpo
nos podríamos ir de campo y playa. Con los de Educación Física no
tendríamos más flexiones ni carreras y, si hay algo que cronometrar,
tal vez serían los saltos de alegría por compartir la vida.
¿A qué planeta
pertenecen las personas entrañables?
El Departamento
de Clásicas estaría buscando las raíces del Indoeuropeo y el
Departamento de Ciencias Naturales: la raíz, el tallo y las hojas.
El Departamento
de Orientación y P.T. no tendrían trabajo. Todos estaríamos
“orientadísimos” y compartiríamos lo verdaderamente importante de
nuestra existencia. Incluso, no necesitaríamos el Departamento de
Inglés, Francés y Alemán, el único idioma sería el del corazón.
¿A qué planeta
van las personas queridas?
Ni el
Departamento de Tecnología, con todos los avances técnicos, podría
solucionar la nostalgia. El Departamento de Economía se quedaría en
la mismísima banca rota ante la magua. El Departamento de Música
podría insistir un poco en músicas celestiales y en coros de ángeles
soñados. Tal vez sea el trabajo del Departamento de Dibujo el de
pintarnos el futuro (real, impresionista o abstracto) y, aún así,
siempre nos quedará la esperanza. Incluso, podríamos proponer al
Departamento de Filosofía que nos llene, los pasillos de axiomas y
el patio del recreo de hipótesis y controversias.
Aún así, la vida
es una asignatura que todavía nosotros tenemos pendiente de
suficiencia. Maribel y Francis ya tienen el sobresaliente y muy
satisfactorio.
De dónde
venimos, qué somos y a dónde vamos,… No se preocupen nunca haremos
un claustro para sacar conclusiones.
La vida son
recuerdos.